Navidad en la Catedral: una mesa abierta para los más necesitados en el corazón de la ciudad

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Por segundo año consecutivo, la Mesa de Diálogo por la Dignidad de las Periferias organizó un festejo en la explanada del templo mayor marplatense. Personas en situación de calle, movimientos sociales y autoridades religiosas compartieron una jornada de fraternidad y reflexión.

La explanada de la Iglesia Catedral se transformó el pasado martes en un símbolo de inclusión y encuentro. Bajo el lema de una Navidad compartida, la Mesa de Diálogo por la Dignidad de las Periferias del Obispado de Mar del Plata llevó a cabo la celebración “Una mesa para todos”, una iniciativa destinada especialmente a personas en situación de vulnerabilidad y ciudadanos en situación de calle.

La jornada, que se realiza por segundo año consecutivo, logró reunir a un espectro diverso de la sociedad. La Mesa de Diálogo -conformada por movimientos sociales, universidades, sindicatos, empresarios y pastorales- propició un ambiente de cercanía donde no faltaron los platos típicos navideños ni la animación.

Un encuentro sin jerarquías Ana Laura Vulcano, coordinadora de la Mesa, destacó que la propuesta busca romper las barreras sociales que suelen invisibilizar a los más necesitados. “El objetivo se cumple cuando las personas se detienen a conversar y a encontrarse”, señaló Vulcano, subrayando el clima de paz y diálogo que reinó durante toda la comida entre quienes integran las instituciones y quienes transitan el centro porteño en condiciones críticas.

El mensaje de Monseñor Giobando El cierre de la actividad estuvo a cargo del obispo diocesano, Monseñor Ernesto Giobando SJ, quien presidió la Santa Misa. En una homilía cargada de contenido social, el Obispo instó a la comunidad a no reducir la Navidad a los aspectos comerciales como las compras o los regalos. “La Navidad puede quedar encerrada en el brindis, pero la Navidad es Dios con nosotros”, afirmó Giobando.

El prelado resaltó que, durante esa tarde, la calle San Martín dejó de ser un simple lugar de paso para convertirse en un espacio de reconocimiento mutuo. “En esas mesas no había solo personas con necesidades, sino hermanos y hermanas”, expresó, haciendo un llamado directo a la reflexión sobre las profundas injusticias que marcan la actualidad.

Hacia una ciudad más justa Finalmente, Monseñor Giobando hizo un firme llamado a la unidad social, pidiendo superar las divisiones ideológicas que fracturan a la comunidad. Su mensaje concluyó con un deseo de transformación política y social: bregar por una ciudad donde el bienestar no sea el privilegio de unos pocos, sino un derecho donde todos tengan un lugar y puedan reconocerse como iguales.

La celebración finalizó como una preparación espiritual y comunitaria para la Nochebuena, reafirmando el compromiso del Obispado con los sectores más postergados de la ciudad.

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