
Una multitud participó de la Misa central en el Santuario San Cayetano de Mar del Plata, en el marco de los 70 años de la presencia de esta devoción en la ciudad. El obispo diocesano monseñor Ernesto Giobando sj. llamó a cuidar la dignidad humana frente a los desafíos de la tecnología y la inteligencia artificial.
Desde la hora cero, miles de peregrinos se acercaron al Santuario San Cayetano de Mar del Plata para pedir la intercesión del santo patrono del pan y del trabajo. La Misa central de las 15 fue presidida por el obispo diocesano monseñor Ernesto Giobando sj. y concelebrada por el párroco del Santuario, presbítero David Ochoa, junto a varios sacerdotes.
En su homilía, Giobando invitó a “volver a pasar por el corazón” la Palabra de Dios proclamada durante la celebración y destacó el valor del corazón como símbolo de lo humano.
“El corazón es el símbolo de lo más humano que tenemos, es allí donde se reservan los afectos, los sentimientos más nobles, los valores de la vida. Cuando el corazón se endurece todo se vuelve más frío y se deshumaniza la vida”, expresó el obispo.

Al referirse a la imagen de San Cayetano, señaló: “San Cayetano tiene al Niño Jesús en sus brazos, es como si Dios Padre le confiara a su Hijo, y en el Hijo de Dios todos somos hijos e hijas, somos hermanos y hermanas”.
“En el corazón de San Cayetano está Jesús, y en Jesús estamos todos. En Jesús está nuestro tesoro, porque Jesús nos anuncia su Reino: reino de paz y justicia, de amor y reconciliación”, continuó.
En ese sentido, advirtió: “En este Reino no cabe la violencia, ni el destrato, ni el odio, ni la venganza. Vivimos tiempos difíciles porque nos estamos olvidando de Dios, y cuando prescindimos de Dios corremos el riesgo de dar lugar a lo peor del ser humano”.
El pedido por pan y trabajo
Monseñor Giobando también recordó el sentido de la celebración y el pedido de los peregrinos: “Estamos aquí para agradecer a San Cayetano por el trabajo, el pan, el techo, la tierra, también para pedir pan y trabajo para quienes no lo tienen”.
En ese marco, planteó uno de los ejes centrales de su mensaje: “Nuestra oración va acompañada con el profundo deseo de custodiar lo humano, ese resto de humanidad que aún tenemos frente al avasallamiento de la tecnología digital, que pareciera que desplazará al ser humano y su dimensión social”.
El obispo hizo referencia además a las enseñanzas del Papa León XIV sobre la necesidad de custodiar la dignidad humana frente a los desafíos vinculados con la tecnología, la inteligencia artificial y la transformación cultural.
“Estamos ante un gran desafío que afecta el mundo del trabajo, de las comunicaciones, de la vida interpersonal”, afirmó Giobando. Y agregó: “Corremos el riesgo de llegar a una descomposición del tejido social si no estamos atentos de lo que pasa por nuestro corazón, es decir por nuestra conciencia”.
En otro tramo de su homilía, remarcó: “La tecnología no es dios. Dios es Jesucristo y Jesucristo nos quiere hermanos, y somos hermanos cuando nos respetamos. El respeto es la medida del amor, si falta el respeto, el amor se vuelve egoísmo, y cuando el egoísmo se impone ya no hay lugar a la convivencia social”.
Finalmente, recordó el origen de la devoción a San Cayetano en Argentina: “Si tenemos a San Cayetano en Argentina es porque Santa Mama Antula nos trajo su devoción”. También pidió que “estos santos y la Virgen de Luján nos ayuden a seguir caminando juntos”.
Al cumplirse 70 años de la presencia de San Cayetano en Mar del Plata, el obispo invitó a la comunidad a “no perder nunca la esperanza, a no bajar los brazos, a seguir creyendo, porque la fe en Dios salvará al mundo”.

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